domingo, 1 de noviembre de 2015

La cariátide y su diálogo con el silencio.

Hay veces en la vida, que descubrimos la capacidad que tenemos para permanecer en pie. Para resistir y transformarnos una vez más.
Siempre hablo de los cambios, a veces lo hago constantemente, pero es que creo firmemente que de todas las habilidades que poseemos, es una de las más especiales.
Pienso a menudo, que la capacidad de regeneración de nuestro ser es el mayor síntoma de evolución.
Esa habilidad y el silencio.

El silencio es noble y digno. Cuando estamos cómodos con él, es fácil escuchar lo que nos tiene que contar. Siempre tiene algo bueno que decirnos, nos da pequeños matices de cambio que si los recogemos, nos llevan en el camino de la búsqueda personal y el encuentro de la paz con uno mismo. Por eso es tan importante el silencio, porque ayuda a la revisión, a escucharnos. Aunque muchas veces temamos lo que nos tenemos que decir.

Nuestro silencio siempre habla de nosotros y tenemos que saber afrontarlo, sólo así podremos transformarnos son sus palabras.


Por eso a veces, decido ser cariátide, para mantenerme en silencio, firme, derecha y fuerte.


La noche entre lo tangible y lo intangible.

Las tradiciones legitimadas por uno mismo, no son importantes, son vitales. Digo legitimadas, porque es necesario que cada uno las adopte porque de verdad cree en ellas, porque años, siglos y milenios después, aún siguen yendo acorde a nuestra esencia. 
Por eso, la diferencia entre imponer y escoger, es necesario conocerla, porque creo que no existe mayor libertad que la de poder elegir como vivir uno mismo, y eso sólo es posible revindicando nuestra individualidad en cada acto, incluyendo también la elección de nuestras tradiciones.

Yo por ejemplo, la noche del 31 de Octubre, siempre enciendo unas velas en honor a mis difuntos y también en honor a quien no tienen quien les honre y las dejo toda la noche en la ventana o en el jardín de mi casa. Esa es mi pequeña tradición.

Y si llevo años haciéndola, es porque creo que es importante seguir venerando y mostrando respeto a los que estuvieron aquí antes que yo, a los que me imprimaron con su huella y de los que aprendí y me crearon en muchas de mis partes a su imagen y semejanza. 
Es para mí, una noche para poder encontrar en algún lugar de mi corazón unos minutos con ellos y poderles dar y recibir un abrazo lleno de gracias, amor y protección que traspasa las barreras de lo tangible y lo intangible. 



Gracias por el amor que imprimasteis en mí y gracias por ser mis ascendentes, soy todo lo que soy, por lo que ha sido construido antes de mí.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Amantes con infinitos pies de suelo.

Uno puede sentirse de muchos lugares a la vez y poderse llamar acertadamente ciudadano del mundo. A veces, basta con ir una sola vez a un sitio para saberlo, mientras que otras veces, puedes haber ido muchos años antes, y enamorarte años después. 
El caso es que la energía de esos lugares que sientes como tuyos, una vez que los has conocido y más importante, te has enamorado de ellos, te acompaña y perfuma tus días para siempre. 
Como un amante con infinitos pies de suelo, que se ha pasado esos minutos que pasaste con él, llenándote de esa magia que sólo guardan aún, los trozos perdidos del paraíso.

Y si lo sé, es porque yo crecí en un lugar como este. 





Sonrisas, sonrisas y más sonrisas...

Antes me decían que sonreía poco en las fotos, que debería hacerlo más. Y yo, me reía siempre, porque no entendían que para mí, la sonrisa es demasiado importante como para hacerla sin ganas, demasiado valiosa para que sea fingida y demasiado preciada como para regalársela a todo el mundo que la quiera mirar. Yo soy más de momentos que hacen que se escapen de la boca, de hacerlas con destinatario, cuerpo a cuerpo, piel con piel, con nombres y apellidos, eternas y por supuesto, con luz, con mucha luz.  

Por eso, todo el mundo que me conoce sabe, que cuando las doy, son siempre sinceras, que se me han escapado de verdad. Y también pienso que no es que antes sonreía poco, es que mis sonrisas esperaban al mago que de verdad me hiciera cosquillas....


Tachán! Te quiero Victor, gracias por poner cada día la magia suficiente para que nuestra vida sea un cuento de hadas y magos que sonríen muchísimo.




viernes, 23 de octubre de 2015

¿Ves? Te dije que era bueno aprender a volar...

Hoy lo he vuelto a sentir, después de muchos meses aletargadas en mi mente, por fin he vuelto a parir palabras. Las había estado "crisalizando" en mi interior, dándoles calor, fuego y un poco de tiempo. Mis alas de mariposa, tenían ya ganas de volver a crecer, de expandirse, de desplegarse hacía el exterior, rasgando el hueso, la carne y la piel, arrastrándome en un viaje aéreo con ellas. 
Después de notar su movimiento, hay en mí ahora tantas ganas de seguir abarcando mundo, que toda mi espalda, mis brazos y mis piernas se han llenado hoy de plumas, listas para echar a volar.

Y eso es exactamente lo que pienso hacer a partir de ahora, volver a bailar con las musas, respirar mi esencia de mujer pájaro y hacer de nuevo una Ícara carrera ascendente hacia el sol. Llevando como único paracaídas la cita de Charles Bukowski: “Querida, encuentra lo que amas y deja que te mate. Deja que consuma de ti tu todo. Deja que se adhiera a tu espalda y te agobie hasta la eventual nada. Deja que te mate, y deja que devore tus restos. Porque de todas las cosas que te matarán, lenta o rápidamente, es mucho mejor ser asesinado por un amante.”


-¿Ves? Por eso te dije hace tiempo que era bueno aprender a volar- y lo mejor de él, es que me comprendió. Había vivido el suficiente tiempo cerca de mi cuerpo metamorfoseado de palabras, plumas y tinta, para comprender que yo, un día, echaría a volar de nuevo. Pero desde que lo conocí, siempre con con él.

Como siempre he sido de opuestos, de singularidades, de alas y de raíces, y de amar profundamente el aire y también la tierra, os dejo esta canción de Xoel López, que es lo que viene a ser para mí, el padre nuestro. Mientras tanto me iré a averiguar la dirección nueva del viento, que esta vez viajo acompañada y con seguro. 



Tierra.

Yo soñaba, cada día, poder alcanzar la playa .. 
y ahora está tan cerca .. Casi ya la puedo oler. 
Y espero, cada vez, más próximo el final .. 
ya puedo sentir tierra seca tras la arena mojada. 

Y no me da la gana de pensar que nada es para siempre. 
Si esta canción se acaba .. que acabe el mundo para todos. 
Todos somos nada. 
Sin las palabras, dime ¿qué nos queda..? 

Y vuelven algunas rimas a mi mente cansada, 
partes de guiones que creía olvidadas .. 
Melodías que una vez pensé que iba a perder .. 
se tornan ahora bellas y valientes sinfonías. 

Y hace tiempo que yo ya me fui, yo siempre me estoy yendo. 
Pero siempre estoy contigo .. 
aunque a veces pienses que no hay nada. 
Cuando me quedo mirando como si estuviera ausente .. 
es porque estoy viajando. No pienses que voy a perderme. 

Sí, ya sé que el mundo seguirá girando 
cuando ya no quede nada .. 
y nosotros vaguemos por la historia 
como simples hombres solitarios, 
reyes que perdieron todo .. 
Todo lo que tanto amaban por quererlo demasiado. 

Y lo intento cada día. Ser todo lo que había imaginado .. 
Y me encuentro que la vida siempre tiene algo preparado 
que supera cualquiera de mis fantasías .. 
nada comparado con lo que realmente sucedía. 

Yo soñaba, cada día, poder alcanzar la playa .. 
Yo soñaba, cada día, poder alcanzar la playa .. 

Yo soñaba, cada día, poder alcanzar la playa .. 
Yo soñaba, cada día, poder alcanzar la playa ..





domingo, 22 de febrero de 2015

Metamorfosis

Las personas eligen colores, olores o días de la semana favoritos. Yo sin embargo, elijo palabras.
PALABRAS, que suelo repetir en algunos periodos de tiempo, muchas veces, como si de una oración o un mantra se tratara. Palabras que me dan fuerza, que me llenan de todo su significado, palabras que su sonido es casi mágico para mi alma...

Una de esas palabras que tantas maravillas obran en mí, es: Metamorfosis.
Según su significado, esta palabra, lleva implícita una transformación, un cambio que va más allá de su forma, un nuevo estado del ser más o menos irreversible.

Por eso me gusta la palabra metamorfosis, porque es una palabra capaz de todo.





sábado, 10 de enero de 2015

El Amor entró por mi Ventana...

Hace un tiempo el amor entró por mi ventana, y cuando lo hizo, dejó todo lo que hasta entonces había existido, arrasado. Fue como un gran Tsunami, como siempre esperé que viniera: levantando el mar de mi vida en una ola grande y arrasadora. Algo tan fuerte, que en una brevedad -apenas unos microsegundos- lo cambiara para siempre todo.

Lo dulce y lo salado se vinieron a bailar conmigo, y desde entonces, en mis sueños, sólo hay peces de colores, corales, arena y estrellas de mar.
Jordi Sierra i Fabra pasó a ser uno de mis autores preferidos, y su libro "La princesa y el rey pez" uno de mis libros más queridos...

Será porque Seleine y Bayir no se me hacen tan desconocidos...



¡Feliz Sábado!