jueves, 30 de enero de 2014

De momento, más silencio.

Hoy he decidido que la soledad, es una palabra que me asusta y que sin embargo, tengo que aprender a bailar con ella en un tango silencioso y expectante. 
Una compañera que duele agarrar, porque en cada minuto que ella me habla en silencio, en cada paso que doy con ella, me quema y me transforma.
Es también la amiga que me abraza, me aprisiona y me hace vomitar la lágrima más pura. La que nos coloca frente a un espejo y nos muestra sin disfraces, todo lo que somos. El sitio aguado donde reflejarnos.

Dicen que el agua es vida, manantial de esperanza. Un lugar donde es posible volver a nacer y ser rebautizados. Quizás sea eso, lo que me enseñe mi soledad;  un lugar desconocido de mi misma que tiene forma de playa, hecha de arena y copos de nieve,  donde me puedo tumbar a disfrutar del sol, del silencio y de su asombrosa y estremecedora dualidad.


Puede que visitar de vez en cuando, esta playa misteriosa y onírica, sea mi vía de escape, el refugio donde equilibrarme en mitad de una contradicción. Algo parecido a un templo personal donde acompañarme del silencio, uno noble , digno y expectante, hecho del mismo que hablan los copos de nieve cuando en días como hoy, tímidos, caen al suelo bañados por el sol de un día de enero.

Así que de momento, más silencio.


lunes, 27 de enero de 2014

Cuando tu mundo se desmorone, ven al mío.

Son épocas de exámenes y de nervios. Sin querer, a veces, tenemos ganas de llorar y de hacer una parada en el largo camino que es nuestra vida. Pequeños momentos de debilidad que tiene la grandeza. Ratos que olvidaremos después tras las sonrisas del triunfo.
Así que no desesperes y hazme caso, que como dice esta frase: "Cuando tu mundo se desmorone, ven al mío". 



O también puedes ponerte el disfraz, y ser la mujer de verde un rato.





domingo, 29 de diciembre de 2013

Pero a mí, un pajarito me contó que estamos hechos de historias...

Acaba el 2013, y como no podía ser de otra manera, ha supuesto un año de inflexión en mi vida.
Me gusta pensar que cada cierto tiempo, es bueno volver renovarse. Que debemos aprender a dejar atrás todo lo que ya nos sobra o no necesitamos. Es bueno saber también, que poseemos la capacidad de avanzar hacia algo mejor y que eso lo podemos conseguir solamente quedándonos con los buenos recuerdos, con esas historias que siguen provocándonos espasmos en el corazón.

Este año, he tenido la suerte de vivir muchas, y por eso no puedo quedarme con una sola, como tampoco lo puedo hacer con un único recuerdo ni con un solo momento. Sólo puedo decir que estoy llena de todas ellas y que esto es una buena red sobre la que seguir creciendo y construyendo mis sueños.

Por todas esas personas que hicieron grandes momentos, por todos esos momentos que hicimos nuestros, por todas nuestras historias, nuestros besos y nuestras confesiones, empiezo un 2014 lleno de nuevos comienzos y sin lastres.
Gracias.

Aquí os dejo una de mis frases  favoritas que han marcado mi año:




- Nunca sabrás, el abismo que se esconde detrás de mi sonrisa.
- Por si acaso, siempre llevo pies de gato...

¡Feliz 2014!

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Natal...

Navidad, es cenar con los tuyos y acabar un poco borrachos. Navidad es también, despertarse entre abrazos y regalos. Navidad es comer más de lo que deberías y reír en las comidas. Navidad es dividir mi tiempo de sobremesa en una tarde de cafés con amigos. Navidad son luces brillantes, música y adornos en las casas. Navidad son postales y fotos, y también hay navidad, en las noches frías calentadas con fuego y en  aquellas cosas que no contamos y guardamos para nosotros...
La navidad son muchas cosas, pero sobretodo, la navidad es familia, sea como sea.


¡Feliz navidad!





jueves, 19 de diciembre de 2013

Llenando mi maleta, de sueños...

Siempre que el año se va a ir, suelo revisarlo. Me gusta repasar algunos de los momentos que en él he vivido, para poder clasificarlo después, en el montón de años buenos o en el montón de los años regulares y casi malos.

Creo que es importante tener el valor y la humildad, de poder echar la vista atrás y mirarlo desde lejos, para poder  aprender una vez más, de todo lo vivido.  Y  así poder decir ahora, que este, ha sido un año bueno.

Terminé proyectos importantes y he podido empezar otros. Reí y viajé con mis amigas, otras veces también lloré y he comenzado a entender de otra forma las despedidas. Que la distancia y los tiempos son relativos y no que siempre, lo que está lejos, no se siente cerca. 

Aprendí también, que muchos puntos finales llevan suspensivos y que por el contrario, muchos suspensivos son finales.Que personas que he visto cada día, pueden seguir sorprendiéndome tiempo después, y que los amores  a veces, se encuentran donde menos los buscas y como menos los esperas…

Yo este año he descubierto, que en el fondo, estoy relativamente enamorada de los míos, por todas las cosas que me han dado a lo largo del tiempo, por todas la veces que me han sorprendido y por los días y las noches que en cualquier lugar y de cualquier modo han acabado haciendo mágicas. Será que en ellas y ellos, hoy por hoy, está mi verdadero amor.

Será  también, que esto es la vida, estar en un lugar, vivir con lo vivido, con lo que tenemos y con lo que está por vivir. Crecer cada día, reponerse y seguir andando el camino, llenar la maleta de sueños con todos los recuerdos, aromas, fotos y detalles que solo las amigas, los amigos, la familia y algunas personas especiales, que en nuestra vida se cruzan, nos pueden regalar.

Hace tiempo, escribí un cuento llamado “La princesita de los zapatos viajeros”, para una amiga, aunque ahora también podría llamarse: “Cuando Isella descubrió que tenía unos zapatos viajeros”. Sea como sea, algún día os lo enseñaré…
De momento, estaré muy ocupada llenando mi maleta de sueños, puesto que si algún día me voy, que como todos me iré, espero tenerla bien llena…



¡Feliz Navidad!


Ángeles Marto.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Universos paralelos y un mundo hecho de flores de colores...

Existe una hipótesis física que nos habla de los “Universos paralelos”. Ésta trata, sobre la posible existencia de varios universos o realidades, que aunque parten de ciertas similitudes, en un punto se separan y se hacen independientes. Me gusta pensar, que esos universos están formados por nuestros “y si yo hubiera hecho esto”  “y si yo hubiera dicho esto”.

En definitiva, hechos de las decisiones que descartamos en esta vida, de los caminos que no tomamos y de los trenes que dejamos pasar. Entonces pienso, que si dejamos ir a otros mundos las decisiones equivocadas, será porque en esta vida, estamos haciendo las correctas. Al menos yo lo intento cada día...

Y esto amigos me consuela bastante, saber que tengo una vida hecha de mis mejores decisiones, de nada que me limita y de todo lo que me hace crecer. Gracias a esta sencilla reflexión, he podido superar ese sentimiento que se tiene cuando después, meses, incluso años, vuelves a ver a alguien con quien un día compartiste la vida, solo o de la mano de otra persona.

-Esa, podría ser yo- piensas. La ves, y te ves a ti misma hace unos años, cuando estaba más cómoda siendo una chica florero, que una planta que crece y florece. Son pequeños matices que lo cambian todo, incluso un mundo. Cuando ese “qué hubiera pasado” se desvanece, y se transforma en un: “como me alegro de no ser yo la que va a su lado”. Y en un: “como me alegro de quedarme aquí bailando libre”. Sabes que tomaste la mejor decisión de tu vida y que probablemente, nunca más volverás a pensar en esos universos paralelos.



¡Así que alegrémonos por nuestra vida, probablemente, está hecha de las mejores decisiones y sorbitos de experiencia que pudimos tomar!. Salud.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Dejemos que nuestras copas rebosen...

Siempre nos contaron que debíamos buscar a nuestra media naranja, que era la parte que habíamos perdido y que encontrándola, nos acabaría complementando. Nos hicieron creer que estábamos limitados e incompletos y por eso, cuando pasábamos tiempo sin encontrarla, nos sentíamos perdidos.

Nadie nos contó que nosotros no eramos una fruta dividida, ni tampoco un vaso a medio llenar.
Somos nosotros quien debemos completarnos, quienes debemos crecer lo suficiente para sentirnos plenos, para saber que estamos llenos.

Y sólo sintiéndonos así, podremos ofrecerle algún día a otra persona, una copa de vino a rebosar, llena de nuestras mejores cualidades. Ser nosotros mismos y ser lo suficientemente completos para brindar en la vida con otras personas, es lo que debemos aspirar a ser y probablemente, lo mejor que vamos a dar.

Por eso hace ya un tiempo, creyendo firmemente en esta gran verdad, escribí para una amiga, un cuento llamado "La princesa que no sabía que era una cereza". Un cuento que dará mucho que hablar ya que trata sobre mitades incompletas, corazones tristes y manos entrelazadas...
¿Tenéis ganas de leerlo? ¡Pues estáis de suerte! Ya que Isella y yo, también estamos preparando algo especial con él... ¡Pero ya lo sabréis a su debido tiempo, ahora os toca esperar!



De momento, ofreceremos una vez más, lo mejor de nosotros mismos y haremos caso a esta frase de Machado: "Demos tiempo al tiempo, para que el vaso rebose, hay que llenarlo primero".

¡Salud amigos!